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Poesia

Sensation: el medievo clamoroso

Photo by Oleg Magni on Pexels.com

Soy una reina de tantas que ilustran los cuentos sinápticos,

se marcha la gente a hacer la revolución de los cambios operantes.

Oh, no quiero la mano del hombre nuevo,

renacentismo es traición

pues quiero que mi dios me ampare

aun cuando me dilate en el inframundo

y lleve el peso del fardo, siendo una buena Sísifo.

Yo espero en la ventana con mi trenza lanzada al vacío

lamiendo el suelo, para que un príncipe que quede, trepe.

Mi seor, vuesa merced depende de la Rueda de la Fortuna.

En aquella posada rústica de madera de pino,

alcanzaste tu sino.

Ex profeso yo te demando,

que no marches a las cruzadas de la Guerra Santa.

Que los poetas del Mester de Juglaría

te retengan con sus canciones vacías pero significativas.

Deja tu trabajo y dedícate a mi amor cortés,

deponiendo el placer por el placer,

sufre un poco, desfacedor de entuertos.

Haz como el loco Quixote venidero,

con un sancho en dislate populista,

lámeme las heridas

como a una perra,

desdibuja el Ars Amandis,

con un Ovidio denostado en su propio oráculo,

haz que Amadís de Gaula reaparezca

y que con el derecho de pernada

Tiranc lo Blanc a Plaerdemavida posea.

Con las reliquias de los templarios robadas,

haciendo acopio de energías veladas

solo por defender legítimamente

el desvirtuado CARPE DIEM.

No afloixes, no, amor, tu amor post-mortem

pues el suicidio es la solución

si me repudias con desdén

pues el papa con su bula defiende la guerra, Oh, sí.

No dejes que me acueste con el rapaz

que me espera en las caballerizas,

cuando vuele por el aire con mis tiras de algodón gradiente

hechas de cortinas rasgadas,

dejando de lado al Rey Ricardo Séptimo,

mi amo y señor,

hijo de monarcas de reinos fluctuantes

y de otros Ricardos olvidados.

¿A quién le importa nuestra opinión acerca de la pasión sexual

para venideras generaciones, si no es contigo, mi adán?…

No creo en esto, no:

Collige virgo Rosas,

beatus ille,

aurea mediocritas,

porque yo solo quiero tu autoridad,

tu recurso de Autorictas.

Ven, sin contemplaciones,

ámame hasta la extenuación

en el camastro real,

sin testigo que incomode.

La peste se acerca al condado,

el diezmo se resarcirá,

tú, noble feudal,

empodera tu caudal

y ven presto cuanto antes,

antes del captatio benevolentiae,

desconozco la claridad del clérigo,

del clero y de sus estamentos.

Solo sé que soy princesa de rex regia.

La ley me ampara

y también mi padre

en esta cárcel. En la torre singular igualitaria

a la mala vida engendrada por los que somos,

sintiendo como los brutos Segismundos y las apenadas Rosauras.

Llévame contigo y con dos amas de llaves,

dos criados y un par de corceles,

y tu espada exhuberante,

aun cuando se consolide la reconquista.

Vámonos a los reinos de Taifas

y confundámonos en una moaxaja

y en su jarcha final correspondiente.

Si no podemos pernoctar en la noche dulcificada

con la alcahueta vigilando y curádome de espanto,

al menos, que nos reconozcan en las composiciones.

¿Por que me guiñas un ojo, tu avizor buho me constriñe

y tú solamente me reprimes en aras de mi progenitor cruelmente

vivenciado? Celestina putífera…

No esperaba menos. Me siento como Melibea.

Quizá si no viene esta noche

los criados te subleven, vieja posesa,

y yo me tire abajo desde la Torre.

Por un puñado de monedas.

Por marisa12domenechcastillo

Soy bloguera desde 2014 y recientemente he realizado mis primeras incursiones como youtuber y podcaster.

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